Fue un largo camino: reiste, lloraste. comiste, dormiste por horas y horas, desvelos, enfermedades: abortos, novios inconvenientes.
Navidades, cumpleaños, dìa de acciòn de gracias, dìa de reyes, 2 de octubre, dìa de las madres.
Parpadeos, estornudos, respiraciones: olores que no conocì, humores que no preservè.
Enfados.
Distancia.
Kilogramos.
Todo lejos de mì, entregado a un paìs y a personas que no lo valoraron, o tal vez sì, pero da lo mismo no fue a mì.
El dolor: No de la suerte, no de la distancia, el dolor del reencuentro.
Pero mìo y tuyo, de nadie màs
¿quièn màs ha de saborearlas? èstas ancias asesinas que me recorren las sienes, reptando hasta mi garganta, bajando hasta la garganta, perforando el pecho: incubando en mis organos vitales.
Serà lo que nos quede, despuès de la tormenta, no es la calma sino la visiòn de la barca destrozada y la sal pegada en la lengua.
Y la esperanza, aunque tambièn la certeza, de no volver a naufragar jamàs.
Bienvenida.