La ausencia prolongada de servicios, acompañada de una lluvia insesable, puede tener dos efectos: volvernos locos o volvernos aun más locos.
Loquísimos.
La vecina aprendió a remendar.
La bruja del vecindario se encerró y el placer de su voz chillona rompiéndonos los oídos nos fue vedado por un tiempo.
Mi hermana bailó bajo la lluvia.
Leí y leí y me quemé con cera.
Pero ya, en serio, si se hubieran tardado una semana más esto sería un feudo, con caballos y justas incluidos.
En mi caso la locura me llevo a un estado de reconocimiento cuya unica consecuencia es que termino hablando como si escribiera un patético ensayo cultural...social durante toda la semana.
Y esto no ayuda, no está ayudando:

Por favor, deje de compararse con MR. LYNCH. El hace lo que hace y usted hace otras cositas.
Lo necesito.