viernes, 9 de julio de 2010

En la boca.



La ausencia prolongada de servicios, acompañada de una lluvia insesable, puede tener dos efectos: volvernos locos o volvernos aun más locos.

Loquísimos.

La vecina aprendió a remendar.
La bruja del vecindario se encerró y el placer de su voz chillona rompiéndonos los oídos nos fue vedado por un tiempo.
Mi hermana bailó bajo la lluvia.
Leí y leí y me quemé con cera.

Pero ya, en serio, si se hubieran tardado una semana más esto sería un feudo, con caballos y justas incluidos.

En mi caso la locura me llevo a un estado de reconocimiento cuya unica consecuencia es que termino hablando como si escribiera un patético ensayo cultural...social durante toda la semana.

Y esto no ayuda, no está ayudando:

Por favor, deje de compararse con MR. LYNCH. El hace lo que hace y usted hace otras cositas.



Lo necesito.

1 comentario:

  1. querida nemesis, me hubiera gustado compartir tu feudo, y que se abriera un pasillo negro en la casa de la ruja del vecidario, en el que vagara eternamente.

    Me gustan sus ensayos y quiero que sepa que lamento no haber compartido su semana de autoreconocimiento.

    La amo

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