lunes, 18 de enero de 2010

SI DEUS ME RELINQUIT...EGO

Hoy en mi crisis ecónomica me vi obligada a tomar un viaje de hora y media sobre el magnifico ruta 18- col independencia cuya parada de abordaje esta aproximadamente a cinco cuadras de mi actual casa. Descubrí que caminar es divertido, redesubrí que mis piernas sirven para algo más que rodear el torso de mi novia o golpearlas con la esquina de la cama justo en la espinilla.

También descubrí que no soy tan fría e insensible como creía, de regreso decidí llegar a la tortillería para apropiarme de un kilo recién salido de la máquina y de unos frijoles " caseros"

Creí que lo lograría, creí que me mantendría atea, rebelde, inmoral hasta el final pero no me ha sido posible. No me ha sido posible recorrer las calles ue mi bisabuela caminaba hace menos de seis meses para hacer lo mismo que yo: Comprar tortillas, comprar unos chiles rellenos de queso, unos frijoles.

Me la imaginé recorriendo con su paso lento la esquina, sortenado cada obstáculo con su andador y sus pies pesados por la osteoporosis, su paso acompasado pero decidido.

Mi bisabuela no estaba enferma de nada, no tenía cancer, no tenía diabetes o enfermedades renales.

Insisto en que murió de negligencia mía, de sus hijos. DE TODOS.

Vi a mucha gente llorando en su funeral.

No vi a nadie comprandole alimento.No vi a muchos de esos bisnietos y nietos sentarse a platicar con ella, apuesto que ninguno de ellos sabe toda su vida. Ninguno sabe como conocio al bisabuelo, dónde trabajo de joven, qué comida le gustaba.

Ninguno se preocupo por guardar sus palabras y aún así en el lecho de muerte todos estaban atentos su último aliento. La ultima vez que visite su baño era una porquería.

Mi madre no pudo despedirse de ella.

Mi madre está lejos, mi bisabuela también.

Su cuerpo descansa en el jardín LOS DOLORES. En una tumba sinceramente honesta, sin placa. La única en todo el panteón pintada de color rojo, en un ataud gris con remaches imitación de plata bastante vulgares y bajo una espesa capa de cemento y tierra.

En su manita arrugada hay una carta de mi madre en la que pide disculpas porque se fue y no tuvo tiempo para darle un abrazo y acariciarle su cabecita cana.

2 comentarios:

  1. NO quiero que pienses que soy hipocrta, pero siempre aprecie mucho a tu abuelita Cata, porque siempre ponia atencion y le gustaba leer y sonaba sincera cuando prometio que me enseñaria a tejer con dos agujas y aunque no la veía mucho y no somos familia, su existencia era un consuelo que ya no esta y se que no tengo derecho a ponerme a llorar frente a la compu.

    Lo siento mucho

    Siento todo

    ResponderEliminar
  2. Fatima, hablas bien bonito de tu bisabuelita, me hubiera encantado conocerla. No andes triste, tu acuerdate de las cosas bonitas y ya lo demás, es lo de menos...

    Fatima, se te extraña un chorro acá por los hispanics!! Y ahora k hay un chin.. de available, y tu no stas pa platicarrr!!! jaja
    Ps a ver cuando se me hace toparte en el messenger aunke sea...

    Muchos saludos, un abrazootee! y animo Fatima!

    ResponderEliminar